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El viaje de Alejandro Freitez hacia la cumbre de Tipos Latinos


La fuente Questline otorga a Freitez una distinción exclusiva: ser el único diseñador venezolano seleccionado en la actual edición del evento regional.

Alejandro Freitez, el único venezolano seleccionado en la décima edición de la Bienal Tipos Latinos, ha desarrollado una carrera como freelancer en Buenos Aires durante la última década. Su trabajo abarca el diseño tipográfico, el branding y la experiencia de usuario (UX).

Oriundo de La Victoria, estudió en el Centro Gráfico de Tecnología en Maracay: “En la escuela hacían muchos talleres con John Moore. Ahí comencé a interesarme en el diseño tipográfico. Hablaba mucho con John por Facebook , él fue un mentor que me compartió conocimientos”, relata Freitez, quien de igual manera viajaba en aquella época a Caracas para comprar catálogos y asistir a eventos de diseño.




Su obsesión por la tipografía culminó en una tesis que analizó el legado de Nedo y Leufert, dando origen a la fuente Calicanto, una fuente que nació como respuesta a la escasa producción de tipografías de texto en Venezuela, ya que la tradición nacional han sido las fuentes display o experimentales.

En ese momento desarrolló un set corto de un solo peso y variable regular, que posteriormente ha vuelto a ajustar y refinar.

Alejandro también fue alumno de Luis Giraldo en la escuela. Tras graduarse, asistió al maestro, cuya didáctica era de su agrado.

Calicanto

Los primeros pasos en la tipografía

Alejandro Freitez cuenta que durante años se dedicó exclusivamente a la tipografía. Recién graduado se desempeñó como asistente de producción en Andinistas Font, el proyecto que Carlos Fabián Camargo inició en Venezuela, y se llevó a Colombia, donde reside desde hace años.

“Carlos Fabián hacía el alfabeto y yo le hacía la extensión idiomática. Él me pasaba la letra plana y me correspondía añadir variantes de textura y sombras.”

Ansage

La ruta de las letras en Argentina

En diciembre 2016 emigró para Argentina para realizar la Maestría de Tipografía de la UBA, pero debido al carácter de la titulación venezolana, no pudo inscribirse.

Ya instalado en el país sureño, el joven aragüeño comenzó a trabajar en un estudio de branding. Al cabo de un tiempo, escribió a Ale Paul, el reconocido diseñador de fuentes tipográficas y propietario de la fundidora Sudtipos. Al cabo de unos meses, Paul le respondió: “Vente a mi casa, muy informal todo”, revela el entrevistado, quien relata que terminó siendo su asistente full time en su estudio: “Sudtipos fue mi maestría”, reconoce.

Durante tres años en Sudtipos, Freitez se involucró en todas las etapas del proceso creativo de las fuentes tipográficas. “El trabajo de Ale Paul es muy comercial, dedicado a la venta en la foundry. Me voló la cabeza”, dice.

Lo positivo de esa experiencia es que Paul le otorgó la luz verde para que se dedicara en paralelo a sus proyectos personales. En ese período perfeccionó Calicanto, que se convirtió en su primera fuente para retail.

También publicó Ansage, nombre que tomó de la palabra alemana que significa “anuncio”.

Y la pandemia lo volteó todo.

Durante la cuarentena por Covid-19 llegó el punto de quiebre: “me saturé”, revela Alejandro Freitez, que entonces decidió darse unas vacaciones de la tipografía y dirigirse hacia el diseño UX, que se mantiene ejecutando en la actualidad.

Ansage

Questline, el regreso

Entre 2023 y 2024 Alejandro Freitez empezó a revisar especímenes antiguos góticos. En la búsqueda, reparó en una fuente de los años 20 llamada Satanic, que comenzó a redibujar, haciéndola menos filosa y pesada, más contemporánea.

Cuando tomó forma sólida, se lo mostró a Ale Paul, quien le dijo: “Está buena, continúa y la publicamos”.

Freitez deseaba mantener el concepto oscuro y pensaba bautizarla “Necromancy”, pero Paul le respondió que no era comercial y le aconsejó por un mensaje en Whatsapp: “Prueba Questline”. Al venezolano le gustó.

Durante el proceso lo ayudó en la conceptualización de la gráfica y material promocional un amigo de Valencia que edita fanzines con Coito Publicaciones.

Alejandro admite que el “proceso lo disfruté bastante, porque tenía tiempo sin hacer tipografía, pero sin expectativas. Questline fue refrescante, casi terapéutica”.


Questline

Único por Venezuela en Tipos Latinos

“Es la primera vez que salgo seleccionado en Tipos Latinos”, celebra Alejandro Freitez, que había postulado Ansage en una edición anterior.

En noviembre 2025, Questline acababa de ser publicada en Sudtipos. Al mes, Freitez preparó la postulación para la Bienal latinoamericana: “Entró en la categoría Texto, que me parece la más exigente”, confiesa el diseñador.

Tras la Jura de Tipos Latinos en Ecuador, la organización anunció que los seleccionados recibirían un comunicado. Alejandro relata que pasó un par de días, y no le llegaba información. Al tercer día, le llegó el correo con los parámetros de la exhibición, ¡Había quedado!, “a la tercera, va la vencida”.

A la semana de la realización de la Jura en marzo de este año, Tipos Latinos publicó la lista de 75 seleccionados, donde quedamos sorprendidos de los resultados, con respecto a Venezuela.

Como balance sobre la bienal, Alejandro Freitez indica que ha visto mejoras en la calidad de los proyectos. “Como latinos tenemos cierta desfachatez para tomar cosas y interpretarlas a nuestro modo. La historia de la tipografía pasa mucho por Europa, pero acá se hace con nuestro sello regional”.



Recomendaciones de un diseñador de tipografía

Solicitamos a Alejandro Freitez sus consejos para los jóvenes venezolanos que deseen dedicarse profesionalmente al diseño tipográfico, sobre lo que dijo:

“Ser caradura e intentarlo. No es necesario un título para diseñar, sino insistir, terminar tu proyecto, tocar puertas. Confiar en uno mismo”.

“Los diseñadores de tipografía no somos la mayoría, y estamos abiertos a ayudarnos”, asevera.

Questline

Su mayor logro

Para el diseñador venezolano, Questline es una fuente estructuralmente bien hecha, es un logro que lo enorgullece.

En cambio, siente especial cariño por Calicanto, su primer proyecto serio que está comprometido a rediseñar, para llevarla a la versión 2.0, mejorando los dibujos y desarrollando la versión sans.

Si bien el UX es su día a día, al final de su jornada laboral se dedica a la tipografía. “No me pesa hacerlo. Me encanta”.

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