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Menena Cottin: la síntesis entre el diseño gráfico y la ilustración


Menena Cottin cuando era estudiante en el IDD, en sesión de clases de Fotografía con José Sigala.

La trayectoria de Menena Cottin se define por una constante búsqueda de la esencia, una visión capaz de traducir conceptos complejos en expresiones visuales y narrativas simples, pero cargadas de significado. Egresada del Instituto de Diseño Neumann a principios de los años 70, su trabajo ha transitado por dos fases: la del diseño gráfico y la de la creación e ilustración de libros infantiles.

La conocemos como Menena Cottin, aunque su verdadero nombre es Carmen Elena Rodríguez Sanabria. Caraqueña de pura cepa, se reconoce a sí misma como creativa desde su niñez.

En el momento en el que culminó el bachillerato y le tocó decidir qué estudiar, su tío materno, -el arquitecto artífice del Hotel Humboldt Tomás José Sanabria-, la orientó, recomendando que se inscribiera en el Instituto de Diseño Neumann-Ince.

Ella disfrutó las dos semanas que duraba la prueba de admisión que todos los demás postulantes temían, y fue admitida para cursar Diseño Gráfico, hasta su graduación en 1972.

A mitad de la carrera, Carmen Elena, a quien todos llamaban “Menena” se casó, y terminó adoptando el apellido de su esposo: así se rebautizó artísticamente como Menena Cottin.


"Mascotas" desarrolladas por Cottin en las clases de Jesús Emilio Franco en el IDD para un proyecto real. 


De la Neumann, recuerda con afecto a sus profesores, Manuel Espinoza (diseño), John Lange (diseño editorial), Nena Palacios (grabado), Abilio Padrón (diseño publicitario), María Fernanda Palacios (historia del arte), Harry Abend (joyería), Luisa Richter y Humberto Jaimes Sánchez (dibujo), Alirio Palacios (afiches), Mónika Doppert (diseño gráfico), José Sigala (fotografía), Jesús Emilio Franco (publicidad), José Cremades (empaques).

Sobre Manuel Espinoza expresa: “Él fue profesor mío por lo menos dos veces en diseño. Le agradezco muchísimo, porque exigía perfección en la elaboración de las tareas. No nos permitía usar marcadores, todo era con el tiralíneas. Y aquello era una belleza, los trabajos se sufrían enormemente para que quedaran como él pedía”.

Desde que salió de la escuela trabajó en la oficina de John Lange, que estaba ubicada en la sede de la Editorial Arte. La relación laboral con el gran caballero del diseño venezolano era por proyectos, sobre todo los que implicaban el desarrollo de identidades gráficas.


Ilustración realizada por Menena Cottin para un texto de Isaac Chocrón publicado en la Revista M.

Precisión visual

John Lange se dio cuenta de las habilidades de su ex alumna para diseñar marcas y: “Claro, empezó a darme logotipos, porque era una oficina donde llegaban todos los personajes que te puedes imaginar de la élite intelectual de Caracas. Ahí llegaban todos. Artistas, periodistas, escritores. Iban llegando y saludaban al señor Francisco de Juan (fundador de la Editorial Arte) y siempre había alguna conversación interesante”, rememora Menena Cottin sobre el ambiente de esta prestigiosa imprenta caraqueña.

Su estilo sintético le permitió construir marcas de gran relevancia en Venezuela, entre las que destaca el emblema de las casas del INAVI (Instituto Nacional de la Vivienda), cuyo concurso nacional ganó en 1978 tras competir contra 1.800 participantes.

Se enteró de la convocatoria un día antes del cierre. La propuesta la desarrolló en menos de veinticuatro horas y la entregó apenas media hora antes de que cesara la recepción de postulaciones.

Asimismo, fue la creadora de las identidades corporativas de instituciones como Ferrominera Orinoco, el Fondo de Inversiones de Venezuela, el Instituto de Previsión del Niño y el Banco Venezolano de Crédito, entre muchos.

Marcas más conocidas diseñadas por Menena Cottin: 1. Inavi | 2. Vencred | 3. Fondo de Inversiones de Venezuela | 4. Banco Venezolano de Crédito | 5. Ferrominera del Orinoco | 
6. Instituto de Previsión del Niño.
 

Sin embargo, su trabajo no se ciñó exclusivamente a la creación de identidad visual: “Como diseñadora, manejé muchas disciplinas. Cuando estaba con John, era la época de la Conahotu (Corporación Nacional de Hoteles y Turismo), y era delicioso, porque me decían: van a abrir un hotel en Puerto de la Cruz, que se llama no sé qué, entonces necesitamos los manteles de papel, las servilletas, los menús, y demás, eso era una delicia. Yo hacía esas cosas a través de la oficina de John. También hice empaques, afiches, muchas portadas de libros para Monteávila y otras editoriales”, resume la entrevistada, quien también debió adaptarse de la ejecución manual al uso de la computadora.

Sin embargo, hacia 1995, el ejercicio del diseño comercial comenzó a generarle frustraciones vinculadas a la pérdida de control sobre la pieza final. A menudo debía enfrentar modificaciones arbitrarias de los clientes, además de sufrir los contratiempos derivados de los incumplimientos en los servicios intermedios de producción gráfica.

Versatilidad: Tarjeta navideña diseñada por Menena Cottin en 1972.


La necesidad de recuperar la libertad en su proceso creativo la llevó junto a su familia a Nueva York en 1995, donde realizó estudios de escritura e ilustración de libros infantiles en Parsons School of Design, así como de animación tradicional en Pratt Institute. Esta evolución ya había tenido un antecedente clave en 1976, cuando asistió a un taller impartido por el coreógrafo e ilustrador de libros infantiles estadounidense Remmy Charlip en el Instituto de Diseño Neumann.

Décadas después, durante el montaje de su exposición «Buscando la esencia» en la Hacienda La Trinidad en 2023, su hijo mayor, Alfredo, le hizo notar cómo la huella y el disfrute de aquel taller germinaron con los años en su vocación por el medio editorial infantil.



La historia que puso su mundo “Al Revés”

En este nuevo rumbo, Al Revés marcó un hito fundamental en su carrera. Surgida originalmente como su trabajo de fin de curso en Parsons y adaptada a video animado en Pratt, se convirtió en su primer libro infantil impreso, inspirado en sus juegos de la infancia temprana, cuando imaginaba que el techo era el piso y caminaba sobre él, este libro le permitió reconectarse con la visión sencilla, sabia e intensa de su niña interna.

“Fíjate que Al Revés no es una historia, no es un cuento como tal. Es una experiencia. Es un libro para que el niño juegue con él ¿Sabes? Porque es un juego con la imaginación”, explica su autora.

Al Revés nació como la entrega final en Parsons, conformada por tres ilustraciones y un “dummy”. La creativa decidió continuar la historia en un taller de animación tradicional en Pratt. “Imagínate que yo tenía que pintar con creyón en un papel y recortar con exacto cada dibujo, pegarlo sobre un acetato. El resultado tenía que ser la animación final de un minuto y medio máximo. Por supuesto que se acabó el curso y yo apenas había hecho unos 5 dibujos. El profesor me dijo: lo continúas en mi taller. Y así fue. En enero de 1996, este video ganó el tercer premio -categoría de estudiantes- en el 28th Festival de Animación ASIFA, Intenational Association of Film and Video Animators, en Nueva York.



De regreso en Caracas, Menena conoció a María Angélica Barreto, quien le contó que estaba asociándose con el reconocido impresor Javier Aizpúrua de la editorial Ex Libris, para fundar el sello de literatura infantil Camelia Ediciones.


Tras revisar la meticulosa maqueta de Al Revés que había hecho Cottin, Barreto quedó cautivada por la propuesta y sentenció: "Lo quiero idéntico". El único cambio consentido fue reducir la escala del formato a un "librito chiquitico e íntimo", sellando así el nacimiento de una pieza entrañable que ha cautivado a varias generaciones de niños venezolanos.



Los dos libros infantiles más exitosos de Menena Cottin

En 2022 el MAK, Museo de Artes Aplicadas de Viena seleccionó dos obras fundamentales de la autora para la exposición internacional PICTURE BOOK ART: The Book as Artistic Medium, que reunía los títulos más destacados de los últimos años a nivel global. El mensaje desde Austria tomó por sorpresa a Menena Cottin, quien inicialmente se resistía a creer la noticia: los curadores habían elegido La doble historia del vaso de leche y el aclamado El libro negro de los colores.

La fascinación que despiertan estos dos libros radica en su obsesión por explorar múltiples puntos de vista sobre un mismo elemento, un rasgo de diseño que la autora reconoce como el hilo conductor de toda su trayectoria. En La doble historia del vaso de leche, por ejemplo, se juega con la perspectiva arquitectónica: el objeto es ilustrado tanto “en vista de fachada como de planta. Si el lector lo observa desde arriba, el vaso parece completamente lleno; si lo mira de frente, se revela que está por la mitad. Esta dualidad plantea una contradicción donde ambas visiones son técnicamente verdaderas, forzando al lector a cuestionarse quién tiene la verdad”, comenta Cottin. Esta misma exploración se replica en obras como Al Revés y en El libro negro de los colores, el cual nació originalmente para contraponer la perspectiva de un niño que ve con la de uno que no puede hacerlo, ampliando de forma extraordinaria la percepción del entorno. El libro negro de los colores, escrito por Menena Cottin e ilustrado por Rosana Faría ganó el premio New Horizons en la Feria Bologna Ragazzi 2007 y ha sido traducido a 16 idiomas.
El reconocimiento internacional contrasta con la realidad local, pues debido a la situación país desde hace más de 25 años, estas publicaciones tristemente apenas han circulado en Venezuela, estando disponibles principalmente en México, Colombia y en varios países de Latinoamérica y Europa. Algunos pocos llegaron en 2009 gracias a una edición especial de derechos adquirida en su momento por la Cadena Capriles.

Esta filosofía de curiosidad perceptual dio paso al proyecto editorial titulado Cierra los ojos que vamos a ver, nacido de la amistad de la autora con una joven invidente que conoció el día de la presentación de El libro negro de los colores en México (2006). En este título, un viaje narrado por la escritora es reinterpretado desde la sensibilidad de una persona ciega, abriendo una riqueza interpretativa que desafía las limitaciones cotidianas. Para Cottin, el verdadero peligro radica en creer que existe una única realidad inmutable y tachar de "absurdo" todo lo que escape de ella. Invocando el espíritu del intelectual Rodolfo Izaguirre, la creadora hace un llamado a la audacia artística: "Hay que salirse de la línea, como cuando te ponían a colorear en el colegio. Al salirte de la línea, empiezas a observar un mundo mucho más rico, amplio, curioso y sorprendente. De ahí es de donde explotan las grandes ideas".


La doble historia de un vaso de leche expuesto en el MAK de Viena.

A la final, más que abandonar el diseño, Menena Cottin lo integró a su labor como autora e ilustradora, definiéndose actualmente como una diseñadora gráfica que escribe e ilustra libros. Para ella, el diseño constituye una forma particular de percibir el entorno y estructurar armónicamente los elementos para potenciar el impacto del mensaje. Su proceso creativo se apoya en la intuición y en la máxima de comunicar lo más posible con la menor cantidad de recursos.

Al reflexionar sobre su trayectoria, aconseja a los jóvenes creadores profundizar en el autoconocimiento, inspirarse sin copiar, cuestionarse, experimentar, mirar desde múltiples puntos de vista y mantener siempre vivo el sentido del humor.

Más info

http://www.menenacottin.com/

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