Iconos de papel: Legado visual de revistas de principios del siglo XXI
En el presente artículo, «Iconos de papel», la autora, Elina Pérez Urbaneja, revisa panorámicamente el legado visual y editorial de seis revistas venezolanas editadas entre 2000 y 2013. En conjunto, estas publicaciones se presentan como hitos del diseño y la ilustración venezolanos, reflejando una época de intensa producción cultural y resistencia creativa en el sector privado, que merece ser preservada y reconocida como un pilar fundamental de la identidad visual del país durante el inicio del siglo XXI, período en el que la otra parte del país se enrumbaba por derroteros opuestos.
Por MSc. Elina Pérez Urbaneja.- Al depurar mi biblioteca de diseño, suelen reaparecer materiales que no recordaba haber conservado; piezas archivadas en su momento por el interés que despertaron como testimonios para la historiografía del diseño venezolano.
Así sucedió recientemente al hallar varios ejemplares de seis publicaciones periódicas: cuatro de ellas inscritas en la cultura pop, una dedicada a las artes visuales y el diseño, y una sexta especializada en diseño industrial. Cuatro fueron editadas en Caracas, una en Valencia y otra en Mérida.
Cinco de estas publicaciones circularon entre los años 2000 y 2010. La más reciente apareció en 2009 y extendió su ciclo vital hasta 2013.
Cinco de los proyectos corresponden a iniciativas privadas y uno a la gestión pública, aunque surgido en un período previo a la radicalización institucional del sector cultural. Por esa razón, hoy la considero una auténtica rareza.
En esta selección se excluye la primera etapa del semanario Urbe, nacido en la década de 1990, pues su relevancia exige un análisis independiente.

Cada entrega conserva su valor estético gracias a la calidad y heterogeneidad de sus ilustraciones y fotografías, bajo la curaduría de sus directores de arte y diseño gráfico, Martín Allais (Tohyto) y Alexander Wright (Modo).
En las páginas de Plátano Verde sobresale una nutrida nómina de artistas invitados a quienes omito nombrar para evitar omisiones involuntarias; muchos de ellos, sin embargo, consolidaron posteriormente destacadas carreras internacionales.
Como muestra de su espíritu irreverente, vale rescatar la anécdota relatada por su entonces jefe de redacción, Leo Felipe Campos: «Para nuestra primera campaña de intriga, cuando nadie sabía de nuestra existencia, decidimos enviar a medios y agencias unas cajas de cartón con un plátano rodeado de aserrín. Iban selladas con un adhesivo que rezaba: “Esto no es un plátano”. Que viva Magritte».

Su primer director de arte fue Gustavo Brignone, mientras que el diseño gráfico estuvo a cargo de profesionales como Francisco Antonio Rivas y Donato Giordano. Este último se incorporó en 2005, asumió la dirección de arte en 2006 y permaneció en el cargo hasta el cese de la publicación al año siguiente.
Play compartió con Plátano Verde el afán experimental en el plano gráfico, valiéndose de la ilustración y la fotografía como soportes del discurso editorial. Se articuló como una revista conceptual de tendencias: cada edición abordaba una temática central a la que debían alinearse tanto los contenidos como la propuesta gráfica.
En palabras de Donato Giordano, recogidas en una entrevista realizada en 2007: «El procedimiento era sencillo: una vez que tenías el texto, leías el artículo y diagramabas el arte con base en él. La única restricción era mantenerse articulado con el tema central; por lo demás, había plena libertad creativa. De hecho, mientras más audaz fuera la propuesta, mejor. En el contexto del mercado, la ventaja de Play era su naturaleza más alternativa que comercial, lo cual brindaba un margen mucho mayor de libertad desde todo punto de vista».

Su primer volumen, publicado en julio de 2009, contó con la dirección de Gustavo Ostos y la edición de Aline Berbesi. La coordinación editorial estuvo a cargo de Mayra Briceño, Dubraska Santos y Juan Barboza, con diseño de Andrés Echandía y fotografía de Juan Ernesto Vásquez.
En el editorial inaugural, Berbesi señalaba: «¡idDI, Identidad Diseño ha resultado ser internacional! La revista ha sido leída y valorada por profesionales en Argentina, Colombia, España, México y Uruguay. Y es que la búsqueda de una identidad en el diseño no es una inquietud exclusiva de Mérida o Venezuela, sino un punto de encuentro para los creadores de toda la región».
Como apunte secundario, la denominación Identidad Diseño fue empleada también por un colectivo que operó como estudio y que actualmente se mantiene activo como marca bajo la dirección de la diseñadora industrial Mayra Briceño.
Así sucedió recientemente al hallar varios ejemplares de seis publicaciones periódicas: cuatro de ellas inscritas en la cultura pop, una dedicada a las artes visuales y el diseño, y una sexta especializada en diseño industrial. Cuatro fueron editadas en Caracas, una en Valencia y otra en Mérida.
Cinco de estas publicaciones circularon entre los años 2000 y 2010. La más reciente apareció en 2009 y extendió su ciclo vital hasta 2013.
Cinco de los proyectos corresponden a iniciativas privadas y uno a la gestión pública, aunque surgido en un período previo a la radicalización institucional del sector cultural. Por esa razón, hoy la considero una auténtica rareza.
En esta selección se excluye la primera etapa del semanario Urbe, nacido en la década de 1990, pues su relevancia exige un análisis independiente.

La revista que no es un plátano
Fundada como una publicación independiente a comienzos de la década de 2000 con la aspiración de cubrir un vacío cultural ampliamente diagnosticado en Caracas, Plátano Verde supuso un verdadero Big Bang. Con firmas periodísticas y colaboradores de la talla de Carlos Monsiváis, en el plano gráfico se convirtió en un espacio de absoluta libertad y experimentación visual, dando cuenta del dinamismo urbano de la época, liderado por colectivos creativos que articulaban música, video y gráfica en la escena nocturna capitalina.Cada entrega conserva su valor estético gracias a la calidad y heterogeneidad de sus ilustraciones y fotografías, bajo la curaduría de sus directores de arte y diseño gráfico, Martín Allais (Tohyto) y Alexander Wright (Modo).
En las páginas de Plátano Verde sobresale una nutrida nómina de artistas invitados a quienes omito nombrar para evitar omisiones involuntarias; muchos de ellos, sin embargo, consolidaron posteriormente destacadas carreras internacionales.
Como muestra de su espíritu irreverente, vale rescatar la anécdota relatada por su entonces jefe de redacción, Leo Felipe Campos: «Para nuestra primera campaña de intriga, cuando nadie sabía de nuestra existencia, decidimos enviar a medios y agencias unas cajas de cartón con un plátano rodeado de aserrín. Iban selladas con un adhesivo que rezaba: “Esto no es un plátano”. Que viva Magritte».

Play
Fundada en 2002 por Francisco Ponce y Claudia Saavedra, egresados del Instituto de Diseño Caracas, Play adoptó un tono alternativo, si bien al hojearla se percibe una presencia publicitaria constante.Su primer director de arte fue Gustavo Brignone, mientras que el diseño gráfico estuvo a cargo de profesionales como Francisco Antonio Rivas y Donato Giordano. Este último se incorporó en 2005, asumió la dirección de arte en 2006 y permaneció en el cargo hasta el cese de la publicación al año siguiente.
Play compartió con Plátano Verde el afán experimental en el plano gráfico, valiéndose de la ilustración y la fotografía como soportes del discurso editorial. Se articuló como una revista conceptual de tendencias: cada edición abordaba una temática central a la que debían alinearse tanto los contenidos como la propuesta gráfica.
En palabras de Donato Giordano, recogidas en una entrevista realizada en 2007: «El procedimiento era sencillo: una vez que tenías el texto, leías el artículo y diagramabas el arte con base en él. La única restricción era mantenerse articulado con el tema central; por lo demás, había plena libertad creativa. De hecho, mientras más audaz fuera la propuesta, mejor. En el contexto del mercado, la ventaja de Play era su naturaleza más alternativa que comercial, lo cual brindaba un margen mucho mayor de libertad desde todo punto de vista».

idDI Identidad Diseño
Un proactivo colectivo de diseñadores industriales merideños fundó Identidad Diseño (idDI), una publicación de formato A5 impresa en papel glasé concebida como un impreso de bolsillo para difundir sus postulados disciplinares y visibilizar la producción local.Su primer volumen, publicado en julio de 2009, contó con la dirección de Gustavo Ostos y la edición de Aline Berbesi. La coordinación editorial estuvo a cargo de Mayra Briceño, Dubraska Santos y Juan Barboza, con diseño de Andrés Echandía y fotografía de Juan Ernesto Vásquez.
En el editorial inaugural, Berbesi señalaba: «¡idDI, Identidad Diseño ha resultado ser internacional! La revista ha sido leída y valorada por profesionales en Argentina, Colombia, España, México y Uruguay. Y es que la búsqueda de una identidad en el diseño no es una inquietud exclusiva de Mérida o Venezuela, sino un punto de encuentro para los creadores de toda la región».
Como apunte secundario, la denominación Identidad Diseño fue empleada también por un colectivo que operó como estudio y que actualmente se mantiene activo como marca bajo la dirección de la diseñadora industrial Mayra Briceño.
¡Qué! Nuestra revista de gráficos
«La idea de crear una revista se concretó durante un encuentro informal en un centro comercial de Valencia hace ya casi un año», se expresaba en el editorial del primer número de la revista ¡Qué!, aparecido en julio de 2010.La publicación surgió como una contribución al dinamismo cultural de la capital industrial de Venezuela, abriendo un espacio propio para el diseño y la cultura visual.
Reina Fernández Moreno asumió la dirección general, mientras que Isaac Hidalgo estuvo al frente de la dirección creativa y de arte.
Entre sus contenidos destacaban entrevistas, un reportaje central sobre los mercados de diseño que proliferaban en la época y la sección «Álbum Creativo», concebida como vitrina para el trabajo de diversos ilustradores.
Desconozco si la revista llegó a publicar entregas posteriores.
Participarte
Este impreso constituye hoy una pieza de valor testimonial al examinar las transformaciones culturales del país a lo largo del último cuarto de siglo.Editada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través del Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio, la portada de su segundo número exhibía un diseño del argentino Alejandro Sarmiento, en una edición monográfica dedicada al arte y al diseño sustentable.
Resulta significativo constatar cómo la nómina institucional de la época incluía a figuras de la cultura nacional que más tarde migraron al circuito privado o se establecieron fuera del país, como es el caso de sus coordinadoras, Adriana Meneses y María Luz Cárdenas.
El contenido de esta entrega destaca por su rigor conceptual y por una factura visual limpia e impecable, fruto del trabajo del estudio Ideograf, conformado por Ramiro Guevara y Lucas García.

Ojo Cultura Universitaria
En las aulas de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello nació en 2009 la revista Ojo Cultura Universitaria, cuya trayectoria se extendió hasta 2013.Con una periodicidad bimestral y formato A4, se orientó a las inquietudes del público universitario a través de una agenda variada vinculada a la cultura pop: desde música, artes plásticas y cine, hasta deportes, fotografía e ilustración.
Para su edición número 21, publicada en 2013, la dirección de arte y el diseño gráfico estuvieron bajo la responsabilidad de Juan Expósito y Armando Rosales.


