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De Dick Pérez a los discos: 35 años de Desorden Público en diseño


Hicimos un recuento de los diseñadores de la imagen de los discos de la emblemática banda de ska venezolana.

A lo largo de sus casi 40 años de trayectoria, Desorden Público ha colaborado con diversos artistas visuales, fotógrafos y estudios para dar vida a sus portadas. Aunque los créditos han variado según la época, son muchos los nombres y entidades clave detrás de la dirección de arte de su identidad visual y las portadas de sus discos.

El diseño gráfico de las portadas de Desorden Público refleja la evolución visual de la banda desde su estética two-tone y punk original hasta propuestas artísticas conceptuales que incorporan fotografía, ilustración y arte contemporáneo.


La primera portada de DP es de Francisco "Kiko" Núñez y Danel Sarmiento. 
Fotografía: Pedro Gutiérrez.

Históricamente, Horacio Blanco, vocalista y cofundador de la banda, ha sido una pieza clave en la dirección artística de la banda debido a su formación e interés en la comunicación visual. En años recientes, han delegado el diseño a instituciones como el Instituto de Diseño de Caracas (IDC), permitiendo que nuevas generaciones de diseñadores reinterpreten los iconos clásicos de la banda.

El baterista Danel Sarmiento, que es originalmente diseñador industrial egresado del Instituto de Diseño Caracas, ha participado activamente en la creación de conceptos gráficos y la dirección de arte para diversos lanzamientos y otras piezas creativas de la agrupación.

El álbum debut de 1988 encapsuló la etapa de influencia británica mediante el uso de trajes y sombreros, estableciendo una pulcritud geométrica que buscaba unificar el ska con una elegancia subversiva y urbana.

No obstante, esta rigidez comenzó a fracturarse con el lanzamiento de En Descomposición en 1990. Este trabajo marcó una ruptura cromática fundamental, donde el diseño empezó a explorar la abstracción y el color. Fue el primer indicio de que la banda abandonaba el molde estricto del blanco y negro para abrazar una identidad visual mucho más heterogénea y local, creada por Antonio Rojas y Patty Alvarez.

Revisar las portadas de los discos de Desorden Público significa viajar por la identidad visual de Venezuela, pasando de la estética del ska de la década de los ochenta a composiciones barrocas cargadas de simbolismo sociopolítico caribeño.



El barroco tropical

Canto Popular de la Vida y Muerte (1994). Considerada una de las mejores portadas del rock latinoamericano, su diseño es una explosión visual de la cultura popular venezolana. El arte fue el resultado de una colaboración creativa en la que la banda tuvo una participación directa en la conceptualización que resultó en el diseño de Kiko Núñez con ilustraciones realizadas por María Isabel Mas y María Isabel Alvarez.

En cuanto a su simbolismo, la portada mezcla elementos contradictorios como flores y calaveras, santos y demonios, o militares y músicos. Esta amalgama representa la dualidad de la vida cotidiana en el país, un entorno donde la alegría del baile coexiste con la violencia y la fe religiosa.

Plomo Revienta (1997). Con el lanzamiento de Plomo Revienta (1997), la banda marcó un giro hacia una estética cruda e industrial, alineada con un sonido más contundente. La portada generada nuevamente por Antonio Rojas con fotografías de 100% POINTDEXTER se caracteriza por una tipografía robusta y una composición que evoca peligro y urgencia, elementos que hacen referencia directa a la crisis de seguridad y política que vivía Venezuela a finales de los noventa. Se trata de un diseño deliberadamente "sucio" que busca incomodar al espectador, rompiendo así con la pulcritud característica de sus trabajos anteriores.




Diablo (2000) destaca como una de las portadas más minimalistas y memorables de la agrupación, al enfocar su narrativa visual en una sola figura central. La pieza presenta una ilustración estilizada del diablo sobre un fondo rojo saturado que simboliza la tentación, el poder y la corrupción. En esta composición, el uso del color rojo trasciende la referencia al infierno para convertirse en una alegoría de la pasión y la violencia política que latían en el ambiente de transición nacional de aquel momento. Los responsables de la visualidad de este álbum fueron Iván Nascimento y Pablo Iranzo, de Icono Servicios Integrales de Comunicación, con ilustraciones de Leonardo Rodríguez y fotos de Jorge A. Castillo.



Las colaboraciones creativas

Para mantener la continuidad cronológica en la narrativa visual de la banda, la evolución de sus lanzamientos a partir de 2004 se articuló a través de diversas colaboraciones creativas:

En el año 2004, la conmemoración del 18 aniversario En Vivo en el Teatro Teresa Carreño contó con el trabajo visual de Sebastián Miranda y Octavio Villegas, del colectivo Keloide. Dos años más tarde, en 2006, Estrellas del caos presentó un diseño a cargo de Pablo Martínez, acompañado por fotografías de 100% Poindexther y Gustavo Alemán.




Para el álbum Los contrarios (2011), la dirección de arte en negro y rojo, cuya estética tiene reminiscencia constructivista fue responsabilidad de Mad Kick (José Henrique de Freitas), integrando fotografías de Ángel "Taba" Mora. Posteriormente, en 2013, el lanzamiento de Orgánico. Rarezas acústicas unió los esfuerzos de Liz Peña, George Acevedo y 100% Poindexther, bajo el colectivo Ejército Gráfico de Liberación Visual, con apoyo fotográfico de 100% Poindexther. Finalmente, el proyecto Guarachando en Navidad de 2014 integró las ilustraciones de "El Topo" (Daniel Rivero) y el diseño de Danel Sarmiento.


 

En Bailando sobre las ruinas (2016), la gráfica es obra del mexicano Chema Skandal, quien utiliza la fotografía como herramienta de diseño gráfico para documentar el presente. La portada presenta a la banda o elementos urbanos inmersos en escenarios de deterioro, los cuales han sido procesados con un alto contraste y una saturación pronunciada. Esta propuesta visual funciona como una metáfora de la resiliencia, transmitiendo la idea de que, a pesar del colapso social o estructural que sugieren las ruinas, el espíritu creativo y la música siguen bailando y persistiendo.



Aportes de Big Gil

El arte y el concepto gráfico del álbum Canto Popular 25 Años (2020) fue encargado a Big Gil, quien incluyó la reinterpretación visual de los temas clásicos y la puesta en escena para la gira. Ese mismo año diseñó la imagen oficial de la campaña "#35añosdedesorden (Si no te gusta, te vas)" para redes sociales y material promocional.

Su estilo se caracteriza por una estética de vectores limpios, colores vibrantes e ilustración de personajes que refrescan los símbolos históricos de la banda. Además, ha trabajado estrechamente con Horacio Blanco para trasladar el mensaje de crítica y fiesta de Desorden a formatos digitales modernos, manteniendo la esencia ska-punk con un acabado de diseño actual.



Etapas del diseño de Desorden Público

La historia visual de la banda ha pasado por diversas etapas, comenzando con sus inicios y la estética "Two-Tone" entre 1988 y 1990, donde predominaba el blanco y negro inspirado en el ska británico. Durante la consolidación en los años 90, el diseño se volvió más colorido y abstracto con En Descomposición (1990), seguido por la densidad iconográfica de Canto Popular de la Vida y Muerte (1994) y los contrastes agresivos de Plomo Revienta (1997). Finalmente, la etapa de innovación y colaboraciones desde el año 2000 hasta el presente se refleja en el minimalismo potente de Diablo y la propuesta de fotografía social que documenta la realidad venezolana en Bailando sobre las ruinas (2016).

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