El ambicioso plan de Chocotoy para reinventar la iconografía venezolana
Conversamos con Luis Albornoz, la mente detrás de Chocotoy, sobre su más reciente proyecto: un libro que es testimonio de una década de creatividad, resiliencia y diseño con sello venezolano.
Por MSc. Elina Pérez Urbaneja.-
Les anunciamos una gran noticia: Chocotoy regresó a Venezuela para quedarse. Tras años de vivir en México, donde instalaron su base de expansión internacional ofreciendo a grandes marcas la cuchura kawaii, arreglaron maletas y se vinieron con el ánimo de conquistar su propio terruño.
Recordemos sus orígenes. Tras inspirarse en el “art toy” durante su paso por las aulas del Instituto de Diseño Caracas, Luis Albornoz tuvo la visión de dejar un legado, siempre con el apoyo de su compañera de vida y proyectos laborales, Karen Guevara.
Durante Caracas Design Week 2026, Chocotoy presentó en la Plaza La Castellana un "festival de encuentro” con sus adorables personajes inflables en gran escala, con el objetivo de que amigos y marcas pudieran reunirse y compartir el universo Chocotoy, conocer y adquirir su nuevo libro.
Para Luis Albornoz, fue “un espacio para todos los que apreciamos el arte hecho por y para venezolanos”.
Un libro que se siente como Instagram en tus manos
La génesis del libro se remonta a la exhibición que tuvo lugar en la UCAB en 2020, donde nació el sueño de recopilar diez años de trayectoria en un objeto de deseo. Este libro independiente, de casi 300 páginas, adopta un formato "casi cuadrado" que imita deliberadamente la experiencia de navegación en Instagram. Sus páginas recorren desde los proyectos más antiguos de Chocotoy hasta los más recientes.
“Imaginábamos una recopilación que inspirara a los jóvenes, con un formato práctico y un costo accesible. La caja es fundamental porque añade el elemento de descubrir, de abrir un regalo”, explica Albornoz.
Te recordamos cómo fue la exposición de Chocotoy en la UCAB, en el artículo: Chocotoy: La cuchura del estilo Kawaii en exposición retrospectiva.
El libro. Fuente: Instagram @chocotoycute.
La arepa y el perrocalentero al nivel de Hello Kitty
La estrategia que trae de vuelta a Chocotoy apunta a elevar iconos cotidianos típicamente venezolanos, como la arepa o el perrocalentero, al estatus de diseño de personajes de clase mundial, basándose en cómo Japón y Corea exportan su cultura popular. Luis Albornoz indica que “buscan transformar el potencial gráfico local en una marca globalmente competitiva”.
Para la diáspora, el objetivo es superar el "imán que diga Venezuela" —un souvenir nostálgico, pero básico— para ofrecer una pieza con fuerza gráfica y estética de primer mundo. Es una transición de la colorida estética kawaii tradicional hacia un diseño de personajes que compite con gigantes como Hello Kitty.
Uno de los proyectos más significativos de Chocotoy es Foreversumbear, que nació durante la pandemia como una forma de expresar y contar su historia migrante.
Este proyecto gira en torno a un oso gordito que pudimos conocer personalmente en Caracas. Sumbear “vivía atrapado en una rutina aburrida en las montañas”, relata Luis Albornoz. “Un día, navegando por internet, descubrió la vibrante cultura del Caribe: sus formas, música y colores. Se enamoró y decidió dejar todo atrás para explorar este nuevo mundo”.
“En su viaje, el oso se encontró con Adidas Originals, quienes se cautivaron con su historia. Juntos lo vistieron, lo acompañaron a eventos y lo llevaron a la vida física como un juguete coleccionable de 8 pulgadas de vinil plástico. Este proyecto no solo ha sido una aventura increíble, sino que también representa un pedazo de nuestra esencia”, concluye el diseñador kawaii.
Una experiencia sensorial
La colaboración con el Instituto de Diseño de Caracas (IDC) durante Caracas Design Week ha dado la bienvenida a Chocotoy al país, integrando la feria de la plaza y una charla musicalizada por una DJ, para lograr un branding auditivo complementario.
Esta apuesta por la experiencia sensorial permitió que el diseño dejara de ser puramente visual para convertirse en un relato emocional e inmersivo. Fue una lección de branding holístico en el que el espectador no solo procesó datos, sino que sintió el ritmo y la vibración de una historia de éxito.
Luis Albornoz se expresó en modo motivador, subrayando su agradecimiento por el esfuerzo que hicieron sus padres para pagarle los estudios y contando cómo fue el nacimiento de Chototoy, hasta el logro de grandes proyectos como Super Cute, los parques Funbox y ToyMak3rs, los diseños realizados para J Balvin y Bad Bunny, Jowell & Randy, Vespa México, Rauw Alejandro, y su reciente propuesta para Fenty Beauty, entre otros.
Donde el arte interviene la realidad
Durante Caracas Design Week, la feria Chocotoy fluyó en espacios públicos donde la intervención de un auto Volkswagen y la serigrafía en vivo diluyeron la frontera entre el arte y la vida cotidiana. Fue un centro de gravedad diseñado para estimular el tejido de la industria creativa local.
“Queremos retomar ese gen con el que nació nuestra marca en Venezuela. Nuestra meta es rediseñar la iconografía de la cultura popular venezolana y elevarla al nivel de diseño de personajes de primer mundo”, reitera Luis Albornoz.
“Queremos que nuestra cultura sea portable y escalable. Por otro lado, el libro es nuestra nueva tarjeta de presentación para posicionarnos nuevamente en el mercado del diseño, la publicidad y el mercadeo en el país”, resalta el creativo.
Chocotoy ha demostrado en el mundo que lo cotidiano puede transformarse en una marca extraordinaria y escalable. El diseño no es solo estética; es la herramienta para proyectar una identidad divertida, pero a la vez sofisticada y capaz de conquistar cualquier latitud del mercado global.








