Los conceptos de diseño de las portadas de los discos de Willie Colón siempre llamaron la atención por cómo configuraron el personaje del “Malo” hasta el cambio de dirección en “Siembra”.
En el convulso Nueva York de los años 60 y 70, Willie Colón y el sello Fania Records no estaban simplemente fabricando música; estaban orquestando una leyenda. La identidad "Nuyorican" —esa mezcla explosiva de herencia caribeña y asfalto del Bronx— necesitaba un rostro, y lo encontró en una estética de rebelión que desafió las convenciones de la industria.La mitología del "malandro" no fue un accidente fortuito, sino un contraataque estético liderado por visionarios como Izzy Sanabria, conocido como "Mr. Salsa", quien entendió que para vender el sonido de la calle, había que adoptar el lenguaje del peligro. Esta es la crónica de cómo un joven trombonista se transformó en el "enemigo público" más amado de la cultura latina a través del diseño gráfico.
Diseño de portada: Shelly Schreiber.
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La rebelión como estrategia: El origen de "El Malo"
El título de su álbum debut, El Malo (1967), fue un "middle finger" directo a la crítica. Al autodenominarse así, transformó una debilidad en una marca de marketing legendaria. El diseño no buscaba la perfección, sino la intimidación. Esta estrategia fue el cimiento de su carrera: si el mundo de la música académica lo rechazaba por ser "malo", él se convertiría en el forajido más peligroso del género.
El concepto de el “Malo” nació asociado a la idea de que se consideraba al aún adolescente Willie Colón, un mal músico que había aprendido a tocar el trombón por su cuenta.
En un acto de rebeldía, el joven Colón le dio un giro a las habladurías: “Si dicen que soy malo, entonces seré el peor de todos”, se recuerda en la web de Fania Records.
Posteriormente, el director de arte del sello, Izzy Sanabria, le dio un vuelco al término, asociándolo al mafioso, al delincuente.
Dirección de arte: Izzy Sanabria.
El misterioso "cadáver" de Cosa Nuestra
Para 1969, con Cosa Nuestra, la narrativa visual escaló hacia la cinematografía de la mafia. La portada, capturada por el fotógrafo Henri Wolfe, sitúa a Willie Colón y Héctor Lavoe en un muelle nocturno del East River. El concepto era crudo y efectivo: una escena del crimen donde Willie sostiene un estuche de trombón cuya forma sugiere, de manera nada sutil, que esconde un arma de fuego.
El gran misterio de la época fue el "cadáver" envuelto en una alfombra a los pies de Colón. Lejos de ser un maniquí, se trataba de Louie "Timbalito" Romero, el timbalero de la orquesta, quien aceptó posar para la macabra escena. La narrativa visual creada por Izzy Sanabria era precisa: el cuerpo estaba atado a una roca pesada para ser arrojado al río Hudson, asegurando que no quedara rastro alguno del delito. Esta imaginería de crimen organizado no era gratuita; era el puente perfecto para conectar con una juventud latina que sobrevivía diariamente a la dureza del barrio y que veía en la orquesta de Willie a sus propios héroes de asfalto.
¿Marketing de guerrilla? Cuando el FBI "promocionó" a Willie Colón
La cúspide llegó en 1971 con La Gran Fuga (The Big Break). Izzy Sanabria diseñó una carátula que imitaba un cartel de "Buscado" (Wanted) del FBI, tomando como base un cartel real, incluyendo las huellas dactilares originales, pero con la advertencia: "Armado con trombón y considerado peligroso".
Los detalles más brillantes — que demuestran la audacia de Sanabria—, son las parodias ocultas en el texto. La carátula está firmada por un tal "J. Edgar Gonzalez", Director de la oficina ficticia "Freaks Bureau of Investigation, Bronx, New York", una mofa directa al entonces director del FBI, J. Edgar Hoover. El impacto visual fue tan efectivo que el álbum no necesitó presupuesto de publicidad; el cartel se volvió viral en las calles y tiendas de discos, consolidando a Willie como el antihéroe definitivo de la Fania All-Stars.
Dirección de arte: Izzy Sanabria.
La magia del "presupuesto cero"
A diferencia de los gigantes Columbia o Atlantic Records, Fania operaba con presupuestos de "cordón de zapato" (shoestring budget). Sin embargo, contaban con un arma secreta: Ron Levine, quien se había forjado profesionalmente bajo el ala de titanes del diseño neoyorquino como Milton Glaser y Herb Lubalin, lo que le permitió inyectar una sofisticación técnica de alto nivel al sello independiente.
Levine reconoció que la creación de estas portadas era un proceso puramente artesanal y agotador:
Técnicas Manuales: Ante la falta de ordenadores, se utilizaban fotocopias, cinta adhesiva y rubber cement.
Tipografía y máscaras: Levine y Sanabria creaban sus propias máscaras y fuentes manualmente, dedicando horas interminables a cada composición.
El Toque Final: Una vez definida la imagen, todas las líneas se repasaban a mano y se tintaban con plumas rapidograph.
Este enfoque de "baja tecnología pero alta creatividad" permitió que las fotografías de las portadas trabajadas por Levine fueran llevadas al límite, demostrando que el ingenio podía superar cualquier carencia financiera.
Ilustración de portada: Aggie Whelan.
Otras portadas que alimentaron la leyenda de “El Malo”
The Hustler (1968): Primera carátula que estableció el tono del "tipo duro" del Bronx. Esta fue la segunda colaboración entre Colón y Héctor Lavoe. La portada es un homenaje directo a la película homónima de 1961, protagonizada por Paul Newman. La imagen, que muestra a Colón junto a una mesa de billar, fue tomada en el bar Ridgewood Grove Billiards en Yonkers, Nueva York, propiedad del padre de Jerry Masucci, cofundador Fania Records.
El juicio (1972): Esta portada fue diseñada e ilustrada por Aggie Whelan, una reconocida artista gráfica que trabajaba interpretando escenas de juicios donde no se permiten cámaras. Ella creó la ilustración donde Héctor Lavoe actúa como juez y Willie Colón como el acusado, con el director de arte Izzy Sanabria supervisando el concepto general.
Director de arte: Ron Levine.
Lo Mato (1973): Presenta a Willie amenazando a una víctima con una pistola en la parte frontal, mientras que la contraportada muestra a la víctima sometiéndolo.
Director de Arte: Ron Levine.
The Good, the Bad and the Ugly (1975): Esta portada, bajo la dirección de arte de Ron Levine, parodia el clásico film dirigido por Sergio Leone. Yomo Toro encarna al "bueno", Willie Colón al "malo" y Héctor Lavoe al "feo". Esta portada marca el final de la era Colón-Lavoe, con una estética de spaghetti western.
Dirección de Arte: Irene Perlicz.
El Giro: De la mafia a la elegancia de Siembra
El final de la década de los 70 trajo consigo la maduración del movimiento de la salsa. La estética del gánster y el malandro ya no bastaba para contener el mensaje social que Rubén Blades y Willie Colón querían transmitir. En 1978, Siembra marcó el fin de la era del gánster y el inicio de la salsa como comentario social intelectual.
Bajo la dirección artística de Irene Perlicz y la fotografía de J.P. Posse, la carátula abandonó las aluciones a los bajos fondos por una elegancia moderna y minimalista. Un elemento clave fue el uso de la tipografía Premier Lightline, diseñada por Colin Brignall, una fuente evocadora del Art Decó que definió la sofisticación visual de finales de los 70. Siembra no solo se convirtió en el álbum de salsa más vendido de la historia; su diseño anunció al mundo que la salsa había dejado de ser solo música de barrio para convertirse en un fenómeno cultural maduro, capaz de reflexionar sobre la identidad y el futuro de América Latina.
Tiempo pa'matar (1984). Portada: Ron Levine
Un legado escrito en tinta y ritmo
Las portadas de la era dorada de la Fania no fueron simples envoltorios; fueron herramientas de comunicación política y social que otorgaron dignidad y poder a una comunidad marginada. Gracias al ingenio manual de hombres como Sanabria y Levine, la salsa construyó un universo visual tan potente como sus montunos.
Hoy, rodeados de herramientas digitales infinitas y diseño algorítmico instantáneo, queda una pregunta en el aire: ¿Posee la música actual todavía esa capacidad de construir mundos visuales tan profundos y provocadores como los que se crearon con apenas un bote de pegamento, una pluma Rapidograph y el hambre de cambiar el mundo?










