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Alejandro Barrios: "Juvia marcó un antes y después en mi carrera"


Arquitecto y diseñador interior formado en Venezuela y Estados Unidos, Barrios nos ofrece algunas claves para diseñar un restaurant de alta categoría.

Por Elina Péez Urbaneja.-

Su portafolio ostenta la increíble cifra de 56 restaurantes diseñados. Treinta y dos en Caracas, cuatro en el interior venezolano, cinco en Panamá, once en Estados Unidos y tres en Aruba.

Con uno de ellos, Juvia, ubicado en Miami Beach, en el techo del complejo de usos multiples, 1111 Lincoln Road, de Herzog & de Meuron, obtuvo el prestigioso premio de la James Beard Foundation, "Outstanding Restaurant Design" en 2014.

Para comprender la trascendencia de este galardón, equiparémoslo con el Oscar, pero dedicado al diseño de restaurantes, el cual el arquitecto y diseñador interiorista venezolano Alejandro Barrios recibió tras competir contra tres restaurantes finalistas, seleccionados entre 120 postulaciones en los Estados Unidos.

Juvia se convirtió de esa manera en el primer restaurante de Florida en recibir un premioJames Beard, y, para Alejandro Barrios, tal reconocimiento ha significado muchas puertas abiertas y el otorgamiento de la Visa de talento por Habilidades Extraordinarias para residir y trabajar en los Estados Unidos.



Con lo mejor de dos mundos

Alejandro Barrios estudió arquitectura en la FAU-UCV. Cuenta que al alcanzar el tercer semestre, comenzó a trabajar en una oficina de arquitectura, donde se dió cuenta que el interiorismo le gustaba y se le daba de forma natural.

Al graduase, solicitó un crédito de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho gracias al cual estudió en Parsons School of Design: "En Nueva York la cabeza me explotó, no sólo por la riqueza cultural de la ciudad, sino también porque aprendí cuál es la fuerza del concepto de diseño”, comenta.

En aquel momento percibía una competencia insana entre la arquitectura y el interiorismo, no obstante sus estudios lo llevaron a concentrar en su faceta profesional "lo mejor de esos dos mundos".

En la Gran Manzana tuvo la fortuna de trabajar en el estudio Victoria Hagan Interiors, dirigido por una diseñadora a quien sus clientes contrataban y ella misma seleccionaba el arquitecto para los proyectos, y no al revés.



Comienzo laureado

Al culminar la formación en diseño interior, regresó a Caracas, donde participó en un concurso para diseñar el restaurante, Café Atlantique junto con el arquitecto Juan Carlos Perez Febres, en la planta baja del edificio homónimo, creado por el arquitecto italiano Angelo Di Sappio, en los años cincuenta.

El caso del edificio Atlantique sale de lo común, pues fue diseñado y construido por un arquitecto que instaló su oficina y su hogar en el PH. Por lo tanto, el proyecto del café debía conquistar el corazón de su creador, Di Sappio.

Para lograr ese cometido, Barrios trazó como estrategia enviarle un documento de 10 páginas con imágenes descriptivas acompañadas por textos explicativos y dos perspectivas a mano alzada, las cuales gustaron a DI Sappio, quien aprobó todo, pues el concepto propuesto era cónsono con su edificio que es una metáfora del océano Atlántico.

De esta manera, Alejandro Barrios demostró que "el concepto es la fuerza que está atrás para sustentar un proyecto".


 

En el Café Atlantique, el concepto fue el Océano Atlántico, el cual aterriza formalmente en elementos como el piso de cerámicas hechas a mano en Barquisimeto, cuyas losas son diferentes, como las olas del mar; o la mesa de resina llamada “Bloque de Agua” confeccionada en el taller del escultor Marcos Salazar, conocido como el rey de la resina. Todo el estilo del mobiliario y la arquitectura del edificio es de los anos 50.

En el Café Atlantique, el diseñador de interiores logró crear un espacio según los criterios de atemporalidad, frescura y flexibilidad.

En 2001 Café Atlantique se llevó el primer Premio Design and Technology de BTicino Special Award, y, en 2002 ganó el 1er Salón de Arquitectura Interior SAI (Commercial design) en Caracas. Indudablemente, señales de buen augurio.

Proyectos masculinos con toque femenino

Alejandro Barrios también es el artífice del interiorismo del restaurante Alto, el cual continúa siendo referencia ineludible en Caracas. Concebido bajo el concepto de la naturaleza como fuerza, toma como elemento protagónico un gran árbol sembrado en el patio, del que se toman formas y colores que se replican tanto en el espacio externo, como en el comedor bajo techo.

También hay que mencionar que el diseñador involucra a sus clientes en el proceso creativo. En este sentido, el mobiliario de Alto ha sido enteramente fabricado en Venezuela, a petición expresa del chef Carlos García, que apoya la manufactura nacional. Los muebles fueron diseñados por Barrios y confeccionados en Muebles Mary.

También fueron confeccionadas a la medida las lámparas de techo concebidas por Barrios junto con el artista Ricardo Salazar, quien suele ser el aliado que crea las luminarias, mientras que la diseñadora gráfica Anita Reyna suele ser la fuente de la identidad e imagen gráfica de los proyectos.

En general Barrios señala "mis proyectos son principalmente masculinos con un toque femenino, que le da el balance al producto final”.



Claves para diseñar un restaurant

Más de cincuenta restaurantes diseñados y varios premios avalan a Alejandro Barrios como experto. Le preguntamos sobre cuáles son los aspectos clave que considera para desarrollar este tipo de proyectos de interiorismo comercial.

Su respuesta es: "Trato de ordenar todo. Hago énfasis en la formalidad”. Esto lo aprendió gracias a la invitación del chef peruano Gastón Acurio, estudiando el funcionamiento de su restaurant en Bogotá. Con esa información, Barrios diseñó el Astrid y Gastón de Caracas y el de la ciudad de Panama y tomó aprendizajes que enriquecieron su ejercicio profesional.

Metodología de trabajo

Como medio especializado, solemos averiguar en qué consiste la metodología de trabajo aplicada por los diseñadores que entrevistamos. Conocer cuáles son sus prácticas nos permite conocer las "recetas exitosas" y compartirlas con los estudiantes y profesionales jóvenes a modo de guía.

Alejandro Barrios nos explicó lo que toma en cuenta y los pasos que suele seguir al diseñar un restaurante, lo que compara con "la preparación de un buen plato de comida, en el que uso diferentes ingredientes".




El cliente: Un elemento primordial a tomar en cuenta es el cliente, pues "mientras más involucrado esté en el proyecto, mejor. Converso mucho con ellos y me gusta transmitirle la emoción que me inspira su proyecto". La primera reunión es vital para conectar con el cliente.

La ideas: El especialista asegura que las mejores ideas llegan de donde menos se espera, por lo tanto, hay que estar atento. En su caso particular, reconoce que su fase más creativa suele estar al amanecer, entre las 4 y 5 de la madrugada. Para alimentar las ideas, desencadena un proceso de búsqueda de imágenes inspiradoras que funjan como pistas conceptuales.

En ese sentido Google se convierte en su mejor aliado, siempre "que formule las preguntas correctas, pues una buena pregunta es mas poderosa que cualquier respuesta…”.

Para Barrios, esa investigación inicial puede ser como hallar una aguja en un pajar. Sin embargo, señala que gracias a los conocimientos que ha adquirido y su experiencia, sabe cómo buscar. "En general, me gustan los restaurantes que conectan con el entorno", admite y coloca como ejemplo curioso el restaurante Moreno, que define como "una caja de zapatos, en lo que a las condiciones espaciales del lugar se refiere, dentro de un centro comercial no muy agraciado. No obstante, nos valemos de la romanilla y los techos de caña amarga para crear un ambiente de hacienda caraqueña, lleno de ventanas falsas con espejos que rebotan la luz e inyectan sensación de amplitud donde no la había".

Con su diseño para Moreno, creó la sensación de mayor espacialidad.


Generar narrativa: Debe haber una historia que es narrada por el interiorismo del lugar. El proceso creativo debe conectar los puntos en los que se involucra al cliente y al equipo de trabajo.

En su caso, está al frente de un equipo de 9 personas desperdigadas entre Miami, Bogotá, Santiago de Chile, Madrid y Caracas, más los aliados y las empresas especialistas que ejecutan tareas específicas como la iluminación, por ejemplo.

Al generar narrativas en el diseño interior de un restaurant, Barrios se refiere a "trabajar emociones", más allá de la parte técnica y matemática, como los planos.

En este punto, "el ritmo del tiempo del diseño es clave, por lo tanto, hay que aprovechar el tiempo para asegurar las condiciones adecuadas".



Los muebles

Si bien, lo más importante es la comida, dentro de la ecuación del un restaurante, el mobiliario es el que brinda comfort para disfrutar esa comida como merece.

Alejandro Barrios afirma: "me encanta ver el esqueleto de los muebles". En sus proyectos puede recurrir a catálogos de mobiliario de casas de diseño, tal y como ocurrió con la línea Crinoline de Patricia Urquiola usado en Juvia o crear muebles a la medida, como ha ocurrido en varios de los restaurantes hechos en Caracas.

Las sillas para Alto surgieron del "ensayo y error, luego de probar y ajustar con 3 o 4 prototipos", dice Barrios, quien agrega que también creó la barra para El Pingüino, en el Caracas Country Club, entre otros. Las lámparas de sus proyectos, tal y como ya habíamos mencionado, suelen ser piezas exclusivas de Ricardo Salazar.

"Suelo trabajar con muchos croquis y muestras, y reconozco que soy fanático de las líneas rectas combinadas con algunas curvas".

Para Barrios, el reto está en lograr lo máximo con los mínimos recursos.



Máximo laurel: Juvia

Definitivamente, "Juvia marcó un antes y después en mi carrera", admite Alejandro Barrios, quien comenta que inicialmente no le prestó mucha atención al premio James Beard porque nunca se imagino que fuese tan importante en USA.

Juvía está enclavado en la azotea de un edificio muy alabado del estudio de Jacques Herzog y Pierre de Meuron, en el que sobresalen las columnas rectilíneas en diagonal que evocan el modernismo tropical brasileño y un parking con una vista estupenda.

El restaurant es un negocio en el que participa un inversionista venezolano. Este cliente acudió a Barrios con el siguiente requerimiento: "No quiero otro restaurante de Nueva York en Miami. Quiero un restaurant para Miami en Miami".

Tal exigencia dio pie a la inmediata movilización de ideas del arquitecto e interiorista, para quien Miami "es mar, cielo y naturaleza”.


De esa premisa emergió el concepto de traer lo de afuera hacia adentro y lo de adentro hacia afuera lo cual esta representado por una pared verde a modo de columna vertebral, que transita desde la entrada, pasando por una terraza destechada y luego entra al área cerrada con aire acondicionado y termina en la cocina abierta desde la que se disfruta una magnífica panorámica de Miami. La ecuación visual del lugar es la comunión del cielo, el agua y el verdor que sube desde el campo de golf al restaurant que conecta con el mencionado jardín vertical realizado por el francés Patrick Blanc, creador del concepto de jardines verticales en el mundo.

Explica Barrios que se colocó una mesa comunal de 8 metros de largo con un tope en madera petrificada, un material que ha adquirido impermeabilidad y resistencia al estar sumergida en agua durante 300 años.

Todas las sillas del restaurant son de la serie Crinoline de Patricia Urquiola para B&B. La identidad gráfica es obra de Anita Reyna, "un volcán creativo", a juicio de Alejandro Barrios, quien configuró la tipografía del logo, tomando como referencia las emblemáticas columnas del edificio.

De esta manera, junto a su equipo, el diseñador de interiores Alejandro Barrios logró un resultado exitoso que atrajo hacia sí proyectos en diferentes países en los que insiste en la atemporalidad y el poder del concepto correctamente formulado.

Más info

www.alejandrobarrios.com

Instagram: @alejandrobarriosc